miércoles, 14 de diciembre de 2011

de Rubén Darío...

Edward Robert Hughes, Lágrimas futiles
de su poesía Invernal, por Rubén Darío:


"…Sí, estaría a mi lado,
dándome sus sonrisas, 
ella, la que hace falta a mis estrofas, 
ésa que mi cerebro se imagina; 
la que, si estoy en sueños, 
se acerca y me visita; 
ella que, hermosa, tiene 
una carne ideal, grandes pupilas, 
algo del mármol, blanca luz de estrella;
nerviosa, sensitiva, 
muestra el cuello gentil y delicado 
de las Hebes antiguas: 
bellos gestos de diosa, 
tersos brazos de ninfa, 
lustrosa cabellera 
en la nuca encrespada y recogida,
y ojeras que denuncian 
ansias profundas y pasiones vivas.  
¡Ah, por verla encarnada, 
por gozar sus caricias, 
por sentir en mis labios 
los besos de su amor, diera la vida!…"

sábado, 10 de diciembre de 2011

espíritu de navidad

 San Lucas, 1:28-35
Y habiendo entrado el ángel adonde ella estaba, le dijo: 
Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo:  
bendita tú eres entre todas las mujeres.  
Al oir tales palabras, la virgen se turbó y púsose a considerar qué significaría una tal salutación.  
Y el ángel le dijo: 
¡Oh María! No temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios:  Sábete que has de concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS.  Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo y su reino no tendrá fin.  
Pero María dijo al ángel: 
"¿Cómo ha de ser eso?  Pues yo no conozco ni jamás conoceré varón alguno."  
El ángel en respuesta, le dijo: 
El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra.  Por cuya causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios.  Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo; y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes; porque para Dios nada es imposible. 
 Entonces dijo María:  
"He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra." 
Y en seguida el ángel, desapareciendo, se retiró de su presencia.      

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martes, 6 de diciembre de 2011

último trance

Henri Matisse, Pasífea abrazando el olivo

Tu cabello rizado suave resplandece como la noche en la cresta de las olas, las flores de tu aroma ciegan y el rojo de tus labios seduce y penetra, 
quizás sólo en mi.  

John William Waterhouse,
Flora, 1891
Sentirme transportada por la luz de una estrella 
y con lustre de perla, encerrada en tu cuerpo; 
lágrimas que se derraman desafiando la lluvia del cielo
cuando te alejas y te recuerdo, así.
 
Lo imposible de mis palabras aquí escritas. 

En un trance el sueño parte 
al precipitarse los primeros rayos del día 
quedando sólo rastros de tu destilado amor.  
Perfume de rosas en el lecho vacío, 
vacío sin el nácar de tu perla peregrina,
sin la riqueza de tu risa, el arrullo de tus besos, 
sin tu corazón cautivador.

domingo, 4 de diciembre de 2011

secretos íntimos

John William Waterhouse, Lamia, 1909

En la seda de la almohada 
siento el calor de tu cintura por mí abrazada, 
en el perfume de las flores, el despliegue de tus gracias, 
música en el cielo porque juntas la noche entera 
permaneces en el alma.

***
La mujer agobiada por pecados mortales
ya no quiere la vida porque no tiene al amor que desea.  
¿Salvación o condena prometida entre llamas rojas de pasión?
***
John Willliam Waterhouse, Una náyada, 1905


Cansada de idilios, rimas y poesías, me soñé perdida en la selva desnuda. Por mi poco entender, pensé 'el riachuelo será mi guía; si baja, es porque va hacia la mar'. Mi suerte! En pocos momentos compañía encontré. A la sombra fina de un árbol, cerca de la orilla del río, el cuerpo de un caballero yacía con sólo una piel de leopardo cubriendo su cuerpo. 


No sabía qué hacer. Si acaso dormía, pues bien, pero si fuese grave su incordio? Tratando de no hacer ruido me acerco a él para tocar su corazón, quiero sentir si palpita. Mi mano debe haber estado fría porque a su rozo, asustado despierta y se levanta-- tan grande su corazón.  


Tonterías, pero mucho hablamos. Yo sentía su voz, me penetraaba como el hierro forjado de las caballerizas. Con cada palabra encantada de sus labios, una fuerza más me atraía. El poder de la voz! Así, la tarde se hizo noche… 

Supe más sobre la selva desnuda esa misma noche. La selva es pura, ofrece frutos que saben mejor que un pájaro en vuelo, huele a sexo como un geranio, por doquier flores virginales y por primera vez sentí la savia de los árboles empapar y nutrir mi corazón, y del encuentro... gracias le doy a Dios. Hizo los cuerpos perfectos, unidos volamos hasta las cumbres más altas, para mí iba narrando historias de estrellas y luceros y al pasarles parecía que el cielo fuese haciendo de cada estrella una flor. El fuego en las almas entretenía chispas de oro y cobre en armonioso coro con los suspiros de nuestro amor. 


El azar nos trajo juntos, mi intención no fue volver a mis idilios, soñados o no. Y ahora que casi llegamos al deleite azul del mar sagrado, pienso: 
'¿y qué dirá mi otro amor?'



***

mendigo por tu amor


Evelyn Pickering De Morgan, Eósforo y Héspero*, 1881

Es la historia de un corazón solitario, 
¿por qué no decir la verdad?
Va mendigando amor. 

Mendigando amor, 
un viejo refrán en su vida; 
recoge las sobras de tu amor dorado, 
notas cortas entre silencios largos, 
ecos de las rimas de tus besos, aquellos sin ser dotados. 
Sin honra, sin humillación, 
va mendigando amor.  

Enorme es tu riqueza 
y al dejar algo despreciado,
eso recojo yo. 
No existen otras palabras,
mendigo por tu amor. 
---
* Según mitología griega, Eósforo o Fósforo es el lucero del alba y Héspero, el lucero vespertino, el planeta Venus visto por la tarde.  


sábado, 3 de diciembre de 2011

jugando con Picasa

porcelana azul y blanco

deseos

cumpleaños


mariposas

varios

juegos pirotécnicos
Feliz Año Nuevo!!
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