domingo, 22 de enero de 2012

visiones

Son las diez.  El ángel de la mañana duerme…
Las vidas intersectan, 
rasgan como espinas, dan color, ensangrientan.
Ya en tinieblas la oscuridad se opaca
 y el dolor aumenta
[Cristo crucificado]
si digo que algo me entristece, lo recalcas; 
acechan las espinas 
hasta encontrar el momento
en que también la sirena duerma.  

Se juntan el cielo y la tierra, 
lo pasajero y lo eterno, 
sensual y espiritual, 
el hambre y la sed corporal.  
Dos extremos unidos 
y en lo más oscuro del sueño, te quiero. 

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