Son las diez. El ángel de la mañana duerme…
Las vidas intersectan,
rasgan como espinas, dan color, ensangrientan.
Ya en tinieblas la oscuridad se opaca
y el dolor aumenta
[Cristo crucificado]
si digo que algo me entristece, lo recalcas;
acechan las espinas
hasta encontrar el momento
en que también la sirena duerma.
Se juntan el cielo y la tierra,
lo pasajero y lo eterno,
sensual y espiritual,
el hambre y la sed corporal.
Dos extremos unidos
y en lo más oscuro del sueño, te quiero.
Las vidas intersectan,
rasgan como espinas, dan color, ensangrientan.
Ya en tinieblas la oscuridad se opaca
y el dolor aumenta
[Cristo crucificado]
si digo que algo me entristece, lo recalcas;
acechan las espinas
hasta encontrar el momento
en que también la sirena duerma.
Se juntan el cielo y la tierra,
lo pasajero y lo eterno,
sensual y espiritual,
el hambre y la sed corporal.
Dos extremos unidos
y en lo más oscuro del sueño, te quiero.

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